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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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l-6c:c:ión 9 

24 al 31 de mayo 



La ternura 
de su amor 




«Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, 

porque estaban agobiadas y desamparadas, 

como ovejas sin pastor». 

Mateo 9: 36 



Su amor sanador 



Sábado 
24 de mayo 



INTRODUCCIÓN 

Juan 8:11 

Ella fue completamente humillada. Fue 
prácticamente arrastrada por las polvorien- 
tas calles y llevada a la presencia de un hom- 
bre recto. Se sentía atemorizada y destrui- 
da. Toda su existencia parecía latir dentro de 
ella, al darse cuenta que había sido entram- 
pada y usada por algunos supuestos diri- 
gentes religiosos. Echada en tierra, estaba a 
la espera de los primeros golpes devastado- 
res de las piedras que esperaba iban a ter- 
minar con su miserable vida. Qué sorpren- 
dida debe haber estado cuando el Maestro 
se inclinó y comenzó a escribir en el pol- 
vo con el dedo. El gentío se fue marchando 
uno a uno, dejando a la culpable mujer a 
solas con el Maestro. << Entonces él se incor- 
poró y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están? 
¿Ya nadie te condena?" "Nadie, Señor." "Tam- 
poco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas 
a pecar."» Quan 8: 10, 11). 

¡Asombroso! ¡El culpable no ha sido con- 
denado! Ese es el milagro de su amor sana- 



dor. Jesús no se espaciaba en los detalles. 
En vez de ello, se enfocaba en la gente, y en 
aquella ocasión lo hizo en la pobre mujer 
que había sido despojada de su dignidad. 
Ella necesitaba experimentar la legitimidad 
del amor incondicional. 

Mediante su actitud no condenatoria, 
Jesús le permitió a aquella traumatizada mu- 
jer recuperar algo de su autoestima. Me- 
diante un tierno mandato para que aban- 
donara su vida de pecado, él expresó su fe 



¡Asombroso! 

¡El culpable 

no ha sido condenado! 



en la capacidad de ella para vivir rodeada 
por el poder sanador de su amor y acepta- 
ción. Ella jamás debía vivir apartada de 
Dios. Al estudiar la lección de esta semana, 
pregúntate cómo puedes experimentar lo 
mismo que ella. 



Michelle Jane Salgado, Caloocan, Filipinas 



87 



Domingo 
25 de mayo 



LOCOS 

Mateo 5: 43-48; 19: 13-15; 23: 37; 
Lucas 10: 38-42; Juan 8: 2-11; 
Hechos 6: 7 

«Fue la misericordia lo que llevó a Je- 
sús a descender del cielo. Fue la misericor- 
dia lo que le hizo vestir de humanidad a su 
divinidad para así poder acercarse a la hu- 
manidad. Algo que lo llevó a manifestar por 
los hombres en su condición caída una ter- 
nura y compasión nunca vista ».^ 

Nosotros los pecadores 
(Juan 8:2-11) 

Mientras Jesús enseñaba en el templo 
«Los maestros de la ley y los fariseos lleva- 
ron entonces a una mujer sorprendida en 
adulterio, y poniéndola en medio del gru- 
po le dijeron a Jesús: "Maestro, a esta mu- 
jer se le ha sorprendido en el acto mismo 
de adulterio"» Quan 8: 3,4). Filos intenta- 
ban apedrearla según el mandato de la ley 
mosaica, pero él les dijo: «Aquel de uste- 
des que esté libre de pecado, que tire la 
primera piedra» Quan 8: 7). 

Fl tierno amor de Jesús por los peca- 
dores siempre se pone de manifiesto. Al 
igual que con la mujer pecadora, siempre 
hay una segunda oportunidad para noso- 
tros. Aunque le fallemos, él no se cansa de 
ayudarnos. «¡Jerusalén, Jerusalén, quema- 
tas a los profetas y apedreas a los que se te 
envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus 
hijos, como reúne la gallina a sus pollitos 
debajo de sus alas, pero no quisiste!» (Mat. 
23: 37). De allí que manifieste su compa- 
sión y nos muestre cómo los pecadores pue- 
den volverse a él y abandonar el pecado. 



El amor en acción 



Como un precioso niño 
(Mat. 19: 13-15; 
Lucas 10: 38-42) 

Durante el ministerio de Jesús en Ju- 
dea, las madres le traían a sus niños para 
que los bendijera. Fsto incomodaba a los 
discípulos quienes deseaban despedirlas 
para que se marcharan. «Jesús dijo: "Dejen 



Ante su vista 

somos como niños 

preciosos. 



que los niños vengan a mí, y no se lo impi- 
dan, porque el reino de los cielos es de quie- 
nes son como ellos"» (Mat. 19: 14). 

«Jesús amó siempre a los niños. Acep- 
taba su simpatía infantil, y su amor franco 
y sin afectación. [. . .] Dondequiera que fue- 
ra el Salvador, la benignidad de su rostro y 
sus modales amables y bondadosos le gran- 
jeaban el amor y la confianza de los ni- 
ños».^ 

Mucha gente pasa por alto el papel que 
los niños desempeñan en la sociedad. Sin 
embargo, Jesús los respetó y se preocupó 
por ellos. Les mostró el mismo amor que 
manifestó a María cuando visitaba su 
hogar. Marta le pide a Jesús que le ordena- 
ra a María, quien estaba escuchándolo, que 
fuera a la cocina a ayudarla. Sin embargo, 
él felicitó a María por estar haciendo algo 
apropiado. «La "una cosa" que Marta nece- 
sitaba era un espíritu de calma y devoción, 
una ansiedad más profunda por el conoci- 
miento referente a la vida futura e inmor- 



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tal, y las gracias necesarias para el progre- 
so espiritual».^ 

María era como los niños pequeños 
que deseaba la bendición de Jesús y él no 
la defraudó. 

Ante su vista somos como niños pre- 
ciosos. El Señor desea que nos acerquemos 
a él. Recordemos que su amor no falla. 

Fluye de nosotros (Hech. 6: 7) 

Después de la ascensión de Jesús los 
cristianos primitivos continuaron con su 
ministerio. Motivados por el amor de Je- 
sús, predicaban el evangelio. Muchos se 
convirtieron no tan solo motivados por la 
verdad, sino por el amor de Dios manifes- 
tado por el mensajero. 

Un buen ejemplo del amor de Cristo: 
^<Aguda y escudriñadora había sido su de- 
nuncia del pecado; pero no habló palabras 
de represaHas. Sentía una santa ira contra 
el príncipe de las tinieblas; pero no mani- 
festó irritación. Así también el cristiano que 
vive en armonía con Dios, y posee los sua- 
ves atributos del amor y la misericordia, 
sentirá una justa indignación contra el pe- 
cado; pero no le incitará la pasión a vili- 
pendiar a los que le vilipendien. Aun al ha- 
cer frente a aquellos que, movidos por un 
poder infernal, sostienen la mentira, con- 
servará en Cristo la serenidad y el dominio 
propio».^ 



Se nos ordena ser representantes de 
Dios y de su amor. La misericordia de Cristo 
debe fluir a través de nosotros. Podemos 
impactar a los demás mediante nuestro ca- 
rácter. En la actualidad muchos predica- 
dores afirman poseer la verdad, sin embar- 
go, no muestran el amor de Cristo. 

Al interactuar con gente de diversos 
medios sociales, recordemos que nuestro 
Padre ^<hace que salga el sol sobre malos y 
buenos, y que llueva sobre justos e injus- 
tos» (Mat. 5: 45). Debido a que cada alma 
es preciosa a su vista debemos mostrar hoy 
el mismo amor que Cristo manifestó mien- 
tras estuvo en la tierra. 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Qué harías si un delincuente entra a tu 
iglesia un sábado? 

2. ¿Qué le dirías a un amigo que afirma él 
no es un pecador y que no necesita a 
Jesús. 

3. ¿Cómo convencerías a tu iglesia de la 
necesidad de poner en primer lugar la 
educación de los niños? 



1. The Signs ojthe Times, 25 de agosto de 1898. 

2. El Deseado de todas las gentes, p. 472. 

3. Ihíd., p. 483. 

4. Ihíd., pp. 572. 



Melanie O. Reyes, Quezón , Filipinas 



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Lunes 

26 de mayo 



-Ama a tus enemigos 



TESTIMONIO 

Mateo 5: 43-45 

^<Los judíos creían que Dios amaba a los 
que le servían, los cuales eran en su opi- 
nión, quienes cumplían las exigencias de los 
rabinos, y que todo el resto del mundo vi- 
vía bajo su desaprobación y maldición. Pe- 
ro no es así, dijo Jesús; el mundo entero, los 
malos y los buenos, reciben el sol de su 
amor. Esta verdad debierais haberla apren- 
dido de la misma naturaleza, porque Dios 
"hace salir su sol sobre malos y buenos, y 
que hace llover sobre justos e injustos"».^ 

«No es por un poder inherente por lo 
que año tras año produce la tierra sus fru- 
tos y sigue en su derrotero alrededor del 
sol. La mano de Dios guía a los planetas y 
los mantiene en posición en su marcha or- 
denada a través de los cielos. Es su poder el 
que hace que el verano y el invierno, el tiem- 
po de sembrar y de recoger, el día y la no- 
che se sigan uno a otro en sucesión regular. 
Es por su palabra como florece la vegeta- 
ción, y como aparecen las hojas y las flores 
llenas de lozanía. Todo lo bueno que tene- 
mos, cada rayo del sol y cada lluvia, cada 
bocado de alimento, cada momento de la 
vida, es un regalo de amor».^ 

^< Cuando nuestro carácter no conocía 
el amor y éramos "aborrecibles" y nos abo- 
rrecíamos "unos a otros", nuestro Padre ce- 
lestial tuvo compasión de nosotros. Si reci- 
bimos su amor, nos hará igualmente tier- 



nos y bondadosos, no sólo con quienes nos 
agradan, sino también con los más defec- 
tuosos, errantes y pecaminosos».^ 

^<Los hijos de Dios son aquellos que par- 
ticipan de su naturaleza. No es la posición 
mundanal, ni el nacimiento, ni la nacionali- 
dad, ni los privilegios religiosos, lo que prue- 



«Todo lo bueno 

que tenemos 

es un regalo de amor». 



ba que somos miembros de la familia de 
Dios; es el amor, un amor que abarca a toda 
la humanidad. Aun los pecadores cuyos co- 
razones no estén herméticamente cerrados 
al Espíritu de Dios responden a la bondad. 
Así como pueden responder al odio con el 
odio, también corresponderán al amor con 
el amor. Solamente el Espíritu de Dios de- 
vuelve el amor por odio. El ser bondadoso 
con los ingratos y los malos, el hacer lo bue- 
no sin esperar recompensa, es la insignia 
de la realeza del cielo, la señal segura me- 
diante la cual los hijos del Altísimo revelan 
su elevada vocación».^ 



1. El discurso maestro de Jesucristo, p. 66. 

2. Ihíd., p. 68. 

3. Ihíd., p. 65. 

4. Ihíd. 



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E. R. Brewer, Silver Spring, Maryland, EE. UU. 



El mayor milagro 



Martes 
27 de mayo 



EVIDENCIA 

Juan 11:1-45 

La moderna Betania lleva el nombre de 
el-'Azariyeh que significa «d pueblo de Lá- 
zaro»/ El nombre Lázaro a su vez viene del 
hebreo ^Vazar que probablemente signifi- 
ca ^< alguien que Dios ayuda» o ^<Dios ayu- 
da».^ 

«Entre los más constantes discípulos de 
Cristo se contaba Lázaro de Betania. Des- 
de la primera ocasión en que se encontra- 
ran, su fe en Cristo había sido fuerte; su 
amor por él, profundo, y el Salvador le ama- 
ba mucho. En favor de Lázaro se realizó el 
mayor de los milagros de Cristo. El Salva- 
dor bendecía a todos los que buscaban su 
ayuda. Ama a toda la familia humana; pero 
está ligado con algunos de sus miembros 
por lazos peculiarmente tiernos. Su cora- 
zón estaba ligado con fuertes vínculos de 
afecto con la familia de Betania y para un 
miembro de ella realizó su obra más mara- 
villosa».^ 

Cuando Lázaro enfermó sus hermanas 
le enviaron un mensaje a Jesús, pero él se de- 
moró varios días. Al llegar ya Lázaro tenía 
cuatro días en la tumba Quan U: 17). Al 
oír que Jesús estaba cerca Marta se apresuró 
a ir a su encuentro. «Con compasión huma- 
na y divina, Jesús miró el rostro entristeci- 
do y acongojado de Marta. Esta no tenía de- 
seo de relatar lo sucedido; todo estaba ex- 
presado por las palabras patéticas: "Señor, 



si hubieses estado aquí, mi hermano no fue- 
ra muerto". Pero mirando aquel rostro lleno 
de amor, añadió: "Mas también sé ahora, 
que todo lo que pidieres de Dios, te dará 
Dios". 

»Jesús animó su fe diciendo: "Resucita- 
rá tu hermano". Su respuesta no estaba des- 



«¿Crees esto?» 



tinada a inspirar esperanza en un cambio in- 
mediato. Dirigía el Señor los pensamientos 
de Marta más allá de la restauración actual de 
su hermano, y los fijaba en la resurrección 
de los justos. Lo hizo para que pudiese ver 
en la resurrección de Lázaro una garantía de 
la resurrección de todos los justos y la segu- 
ridad de que sucedería por el poder del Sal- 
vador».^ 

Jesús le dice a Marta y nos dice a noso- 
tros: «Yo soy la resurrección y la vida. El que 
cree en mí vivirá, aunque muera; y todo 
el que vive y cree en mí no morirá jamás. 
¿Crees esto?» (Juan U: 25, 26). Si tu res- 
puesta es positiva, entonces podrás adoptar 
el nombre de Lázaro (a quien Dios ayuda), 
y Betania como tu hogar. 



1. Ver: Comentario híhlico adventista, t. 5. 

2. Ihíd. 

3. El Deseado de todas las gentes, p. 487. 

4. Ihíd., pp. 488, 489. 



Pearly Joy Manaos, Caloocan, Filipinas 



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Miércoles 



28 de mayo Amanclo al Igual que Jesús 



COMO ACTUAR 

Lucas 10: 30-36 

El relato del ^<Buen Samaritano» ilustra a 
nuestros tiempos a la perfección. Aun cuan- 
do algunos de nosotros profesamos seguir 
a Jesús, en realidad no practicamos sus pre- 
ceptos de amor. Por ejemplo, rara vez vemos 
que los vecinos quienes viven en la cerca- 
nía de nuestra iglesia, asistan a la misma. 
¿Por qué sucederá esto? ¿Será que nuestro 
trabajo evangelizador está enfocado por lo 
general en países distantes? Quizá sea tiem- 
po de clasificar a nuestros vecindarios co- 
mo campos misioneros. 

En tu empresa o en tu escuela, ¿te con- 
sideran los compañeros como un cristiano 
adventista? ¿Ven en ti a un ^<buen samarita- 
no»? Al poner en práctica los siguientes 
preceptos de Jesús nos convertiremos en 
buenos samaritanos. 

1. Ama a los demás como a ti mismo 
(Mat. 22: 39). Esto no significa que de- 
bemos amarnos tanto que no podamos 
amar a los demás. Significa que de la mis- 
ma forma en que nos preocupamos por 
nosotros mismos y atendemos nuestros 
intereses, debemos cuidar e interesarnos 
por los demás. ^ 

2. <«Si alguien te da una bofetada en la 
mejilla derecha, vuélvele también la 
otra^> (Mat. 5: 39). En la cruz Cristo ma- 



nifestó su espíritu perdonador al pedirle 
al Padre que perdonara a quienes lo 
atormentaban (Luc. 23: 34).^ 
3. Ama a tus enemigos (Mat. 5: 44). To- 
dos son nuestros prójimos, aun nues- 



Todos son nuestros prójimos, 
aun nuestros enemigos. 



tros enemigos. Para cumplir con este 
mandato debemos amar, bendecir, ha- 
cer el bien y orar por nuestros enemi- 
gos; no solamente por quienes son nues- 
tros amigos. Jesús claramente reconoce 
que tendremos enemigos; sin embargo, 
debemos reaccionar ante ellos con amor, 
confiando que Dios nos protegerá y los 
destruirá al transformarlos en nuestros 
amigos.^ 

En cualquier momento es difícil hacer 
las tres cosas anteriores; pero mediante una 
constante comunión con Dios a través de la 
oración, la meditación y la lectura de su Pa- 
labra, podremos recibir el poder para lo- 
grarlo. Según nos hagamos más semejantes 
a Cristo podremos tomar más y más de sus 
palabras a fin de convertirlas en acciones 
de amor. 



1. «Mateo 22: Jesús contesta y hace preguntas difíciles». Consulta 
efectuada el 19 de marzo de 2007; en: 
http://www.enduringword.com/commentaries/4022.htm. 

2. Ver: Comentario híhlico adventista; t. 5. 

3. «Mateo 5. El Sermón del Monte». Consultado el 19 de marzo 
de 2007; en: 
http://enduringword.com/commentaries4005.htm. 



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Aurel O. Balante III, Caloocan, Filipinas 



Un amor obstinado 
Son dos interrogantes 



Jueves 
29 de mayo 



OPINIÓN 

Mateo 5: 43-48 

Nuestro texto para hoy nos recuerda 
que debemos amar y hacer el bien, aun a 
nuestros enemigos. En vez de responderles 
con odio, debemos mostrarle el amor de 
Jesús. 

Nuestros ejemplos son Jesús y el Padre 
eterno. Dios es imparcial y justo (Mat. 5: 
45). Él nos ama aunque nuestros pecados 



Jesús se juntaba 
con pecadores. 



sean rojos como la sangre. Nos invita a dia- 
logar para que entendamos que él puede 
hacer nuestros pecados tan blancos como 
la nieve o la lana (Isa. 1: 18). En Mateo 11: 
19, leemos que Jesús se juntaba con los 
pecadores y los hacía sentir que eran acep- 
tados. 

En 2 Samuel 18 y 18: 33, Absalón y 
sus seguidores luchan contra David y sus 
hombres. David le pide al general Joab que 
trate bien a Absalón, pero Joab le da muer- 
te. Dos mensajeros llevan las noticias a Da- 



vid. El primero le dice que sus hombres 
han ganado la batalla. El segundo comuni- 
ca las nuevas de la muerte de Absalón. Da- 
vid está destrozado, y al salir de la habita- 
ción llora diciendo: «\A/, Absalón, hijo mío! 
¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Ojalá hubie- 
ra muerto yo en tu lugar! ¡Ay, Absalón, hijo 
mío, hijo mío!» (2 Sam. 18: 33). 

Basándonos en la reacción de David, 
podríamos decir que él actuó como padre y 
no como rey No veía a Absalón como un 
traidor y un rebelde cuyas acciones causa- 
ron un grave daño al reino. Cuando estemos 
por despreciar a alguien, recordemos la for- 
ma en que Dios continúa amándonos aun 
cuando nos rebelemos contra él. Siempre es- 
tá dispuesto a perdonarnos y a reconciliar- 
se con nosotros, de la misma forma en que 
David anheló perdonar a Absalón y recon- 
ciliarse con él. Recuerda, reflejamos el amor 
de Dios cuando sobrellevamos a los demás. 

Jesús concluye diciendo: «Vor tanto, 
sean perfectos, así como su Padre celestial 
es perfecto» (Mat. 5: 48). No se está refi- 
riendo a una ^<vida totalmente desprovista 
de pecado [. . .] .El hombre puede mirar la 
apariencia externa, pero Dios mira el cora- 
zón» (1 Sam. 16: 7). Aprendamos a consi- 
derar a los demás de la misma forma que 
Dios lo hace. 



Rolando S. Abad, Camarin, Caloocan, Filipinas 



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Viernes 
30 de mayo 



Dilo y hazlo 



EXPLORACIÓN 

Efesios 5: 1, 2 

PARA CONCLUIR 

Jesús fue un ejemplo vivo de amor en 
acción mientras vivió en este mundo. Él de- 
mostró cómo debemos tratar con empatia, 
dignidad, sentido de humor y compasión a 
quienes nos rodean: amigos y enemigos por 
igual. 

Imitar las acciones de Jesús, sin embar- 
go, no será suficiente. Nuestros actos care- 
cerán de convicción hasta que no veamos a 
la gente a través de los ojos de él. Única- 
mente cuando nos apropiemos de sus crite- 
rios nos convertiremos ante el mundo en 
verdaderos ejemplos de su amor. 

CONSIDERA 

• Meditar en Efesios 5: 1,2. Pídele a Dios 
que te muestre formas específicas en que 
puedes vivir una vida de amor, al igual 
que Jesús lo hizo. 

• Preparar una gráfica o cartel para com- 
parar el número de veces que Jesús ha- 



bló de la forma en que debemos tratar a 
la gente, y las veces en que puso en prác- 
tica dichos principios. 

• Presentar en la Escuela Sabática un pro- 
grama improvisado basado en la lección 
de esta semana. 

• Utilizar un adas de la Biblia, o una enci- 
clopedia, para identificar el medio histó- 
rico y social en que Jesús se desenvol- 
vió mientras estuvo en la tierra. Crear un 
collage que represente la forma en que 
Cristo interactuó con la gente. 

• Perdonar a alguien que te haya ofendi- 
do. Si es posible habla con dicha perso- 
na o escríbele una carta expresándole tu 
perdón. 

• Encontrar alguna forma de involucrarte 
en actividades prácticas para testificar por 
Cristo (visitar enfermos, asilos, una cárcel, 
etc.). 

PARA CONECTAR 

/ El Deseado de todas las gentes; Max En- 
cado, JusíLík Jesús, cap. 2; Charles Shel- 
don, In Bis Steps: What Would Jesús Do? 
cap. 1. 



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Luán Miller, College Place, Washington, EE. UU.